miércoles, 6 de mayo de 2020


                                             "La palabra que sana"

 Sobre un cuento de Felisberto Hernández la lectura de Irene Gitelman...

                                          El balcón: opinión

    Cuento que fascina por momentos y angustia en otros. El autor penetra en los personajes como títeres y los acomoda a su voluntad.
    Atrapa los objetos: les da vida, les coloca historia, memoria, habla con ellos, se inviste en ellos, los erotiza.
   Parece una función circense, cada personaje se disfraza para poder subsistir a su soledad y conjuga con el otro utilizando artilugios.
  Me hace pensar en la película “El gran pez “, donde se confunde realidad y fantasía.
  Los deseos incumplidos, la sexualidad oculta, el delirio y la locura afloran en todo momento.
  La narración te atrapa y hace reflexionar sobre los misterios del vivir.
  Un cuento imperdible, de gran ingenio y creatividad, extraño, alucinante, de fácil lectura y muy recomendable.


                                        Balcones





miércoles, 29 de abril de 2020



                                             "La palabra que sana"



                 Hoy escribe Mirta Fernández...

TRAS EL TREN
       Ya anochecía, ambos caminaban cabizbajos, cada uno sumergido en sus propios pensamientos. Ya no había vuelta atrás, la decisión había sido tomada, era lo mejor, los dos lo sabían. A medida que se acercaban a la vieja estación del pueblo, ese pueblo que los vio crecer y ahora sería el testigo de tan dolorosa separación. Era necesario, le había dicho una y mil veces mirándola a los ojos, acá nunca vamos a progresar, debo probar en la Ciudad. Ella tuvo que elegir, no podía dejar a su madre ya mayor y enferma, ve tú la había dicho, según te vaya veremos que hago.
     Pero ahora que la abraza y la besa intensamente, la angustia la invade de una manera tormentosa, y al verlo subir al tren con su bolso azul, comienza a sentir las lágrimas correr por su rostro.
     El tren comienza a andar, ella se pega a la ventanilla donde él la observa con mucho dolor, luego el tren toma velocidad y ella corre junto a él, de pronto se da cuenta que termina el andén, se para y sabe que a partir de ahora solo le resta esperar, no sabe si volverá, pero si sabe que lo estará esperando. 


¡20 besos hermosos! Fotografías de despedidas entre marinos y sus amores al partir a la guerra

miércoles, 22 de abril de 2020



" La palabra que sana "




                                               

                        Hoy escribe María Luisa Comerio...



La imagen puede contener: texto que dice "Patio vacío ausencias de azahares ni sombra ni trinos"
La imagen puede contener: una o varias personas y texto
La imagen puede contener: flor, planta, naturaleza y exterior, texto que dice "Limpido cielo flores silvestres amarillentas"

miércoles, 15 de abril de 2020

                     
                                                     "La palabra que sana"
                                               
                                                Hoy visitamos a Juan José Morosoli.

         "  Juan José Morosoli (1899-1957), narrador, poeta, ensayista, nació y murió en Minas, donde vivió toda su vida.Configuró en su producción narrativa un grupo de relatos que son una gran metáfora de nuestros campos, nuestros pueblos y los seres que allí enraízan y desgastan sus vidas, viviendo en proceso de lenta extinción, "formas callada y humildes del heroísmo". Un fino humor, un aura de soledad profunda, silenciosa y angustiada, y lo que podríamos denominar una especie de "estoicismo analfabeto", componen la sustancia de los relatos. "

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     " En un reportaje que le relizara Ricardo Escuder, al preguntársele cuál era su concepción del cuento, respondía Morosoli: Yo creo que con amor y amistad se pueden comprender los hombres. Y aquí - en los bordes de mi pueblo- está la veta. Y también en las chacras que no tienen, que yo sepa, su cronista. Y en las canteras, de las que está roto todo el paisaje de Minas. Tal vez yo soy un poco parecido a mis hombres. Por eso los saco como son. ¿No ve que yo soy muy inculto y sólo tengo el mérito de ser un buen busca-rumbo? "

Paratexto y fragmento del prólogo de la Edición de la Banda Oriental.



Libro: Cuentos Escogidos / Juan José Morosoli - $ 250,00 en ...
             

miércoles, 8 de abril de 2020

"La palabra que sana"

                                                   
             

"El tiempo de la amistad" de Paul Bowles


"       Mientras Bowles consigue articular su aventura y trasladare a Tánger, situándose en la distancia de todas las encrucijadas y al margen de vitalidades que sin dudas le disgustaban sobremanera en su forma de entender el mundo, uno de los personajes <<inventados>> por el escritor como protagonista de su relato El tiempo de la amistad, sufre en su experiencia su condición definitiva de extranjera y debe obligatoriamente abandonar ese microcosmos de felicidad, al que regresa todos los años para encontrarse a sí mismo bajo el cielo ardiente y protector del desierto como único espacio entre su destino y él mismo. Fräulein Windling, el personaje central de El tiempo de la amistad, vuelve al mismo lugar del Sáhara marroquí todos los años por la mima época de vacaciones. Para ella, ese territorio extraño representa exactamente el tiempo de la amistad, el universo utópico dentro del cual siente vibrar parte de su destino, a pesar de ser una profesora suiza que, también año tras año, vive una existencia europea alejada de excentricidades y aventuras. Pero esa utopía sahariana, que ella juzgaba sólida, lúcida y definitivamente suya, se rompe ante los problemas que, a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, plantean los nacionalistas marroquíes contra la potencia administradora del territorio, a la que exigen sin tardanza y violentamente la independencia de todo el país.
        El tiempo de la amistad se publicó en 1967, cuando la distancia entre Bowles y el mundo del que era originario se había convertido ya en una especie de olvido lánguido y consistente."


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"       El tiempo de la amistad resume todas su sabiduría literaria en unas pocas páginas excepcionales. En el cuento, gracias a esa guerra entre franceses y marroquíes, la madura profesora de la Freiluftschule, en Berna, había ido perdiendo poco poco a todos sus amigos. El relato describe el creciente proceso angustioso de Fräulein Windling al llegar por última vez al oasis sahariano de donde sacaba los cuentos y las historias con las que regresada a su vida cotidiana, <<entretenía>> a sus alumnos europeos durante los veranos. La percepción de que ese paraíso lejano - Marruecos, el Sáhara, el desierto - es también susceptible de convulsiones, cambios trepidantes y hostigamientos casi repentinos llega a Fräulein Windling en forma de una cruel decepción: el tiempo de la amistad, como todo en la vida misma, tiene un principio de ilusión pero también, a la vuelta inesperada de la esquina, aparecerá el final del sentimiento edénico de la amistad.
          En ese momento, el corazón humano se encuentra en la encrucijada terrible de escoger entre la amistad y la resistencia ante los acontecimientos exteriores o la costumbre intuitiva de huir hacia el refugio de su propio ámbito. Esa lucha de contrarios es inapelable, una vez que ese mismo corazón humano - el de Fräulen Windling en el relato de Bowles - ha iniciado el camino de la aventura y traspasa los fielatos de prudencia que la genética también instintiva de la supervivencia reclama del ser vivo. El último sosiego sahariano de Fräulein Windling es un joven adolescente, distante y al mismo tiempo cariñoso, extraño y simultáneamente cómplice. Se llama Slimane y marca la frontera, el principio del fin del Marruecos colonial, la guerra de la independencia y la voluntad de la juventud de todo el pueblo marroquí de incorporarse a la guerrilla hasta conseguir su propia y total soberanía dentro del mundo del futuro. Fräulen Windling ayudará, al final del relato, a Slimane a huir del oasis donde vive más o menos plácidamente para incorporase a la guerra y luchar el objetivo final de sus ilusiones: la independencia y la libertad de Marruecos. Pero ese último acto, generoso hasta la prodigalidad, es exactamente el punto crucial en el que el protagonista de El tiempo de la amistad pierde el pie de su sentimiento por el Sáhara, definitivamente. Su viaje de regreso a Europa es irremisiblemente el camino de la melancolía y la nostalgia."


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"     La vieja amistad entre la profesora <<nazarena>> y el joven marroquí es imposible en su extensión en el tiempo y en su integridad sentimental: hay que escoger una de las dos alternativas, y cada uno de los <<contendientes>> termina por distanciarse y descender al infierno que respectivamente les corresponde.
      En medio del drama, Fräulein Windling es invitada - obligatoria cortésmente - por un capitán francés a abandonar precipitadamente el desierto. En su conversación con ella, le sugiere que tal vez pueda volver el año que viene cuando haya menos agitación...Pero Fräulein Windling ya sabe que no hay remedio, que el destino inexorable está a punto de arrancarla del paraíso utópico que había encontrado en el Sáhara. ¿Para qué dice eso - se pregunta contundentemente Fräulein Windling - si sabe que el tiempo de la amistad ha terminado?"


J.J ARMAS MARCELO (Febrero de 1995. Madrid, Distrito Federal)


Cuentos Escogidos (CUENTOS COMPLETOS): Amazon.es: BOWLES, PAUL: Libros


miércoles, 1 de abril de 2020



"La palabra que sana"
                 Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

Alejandra Pizarnik. Obras Compeltas. Poesia Y Prosa. Nuevo - $ 670 ...

miércoles, 18 de marzo de 2020


                                         "Lo primero que hicieron fue mostrar las tetas"

     Así comienza "Kentukis" de Samantha Schweblin en donde un peluche robot pone al borde de la pesadilla a Robin el personaje del primer cuento que aparece en donde una serie de micro relatos están unidos por la presencia de los Kentukis. 
    Toda la obra es una parodia del mundo actual o de los alcances que la tecnología y el consumo tendrán en un futuro cercano. 
    "El mal no está en la tecnología en sí, sino que está en el otro" afirma Schweblin. 
     Los Kentukis ayudan a vencer la soledad en un geriátrico, muestran poder y dominan los sentimientos de padres, hijos, amigos e incluso se transforman en espías y chantajistas sexuales. 
    Los Kentukis se meten en la vida cotidiana generando una dependencia perversa. 
    Como lo venimos afirmando la literatura genera literatura y en este sentido debemos recordar "Fahranheit 451" de Ray Bradbury en donde hay un estado que impone la quema de libros ya que leer impide ser ingenuamente feliz. El personaje, Montag, está envuelto en una historia sombría en donde la tecnología futurista cumple un papel determinante. 
   Siguiendo con nuestro recorrido por la literatura de ficción encontramos "1984" de George Orwell en donde mucho de los artefactos que se describen forman parte de nuestra vida cotidiana. 
   Hay una nota del diario "El País" que señala los paralelos entre los artefactos que describe "1984" y la tecnología de las redes, Google, Instagram, etc. 
   Más cerca Julio Cortázar en "Instrucciones para dar cuerda el reloj" nos dice: "Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire." 
   Amigas/os invito a seguir siendo esos lectores lúcidos que pueden establecer relaciones intertextuales y comprobar que también la originalidad esta en crisis o creer firmemente en que la literatura genera literatura.  

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                                                             También en cine. 
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